Existe una profunda diferencia entre el interés propio y el egoísmo. El egoísmo es la búsqueda del propio bien, sin considerar el bien de los demás y a menudo excluyéndolo. En cambio, el interés propio es buscar el propio bien en relación con buscar el bien de los demás. Es el reconocimiento de que el interés propio es un factor motivador, poderoso para toda persona y organización, y negar esa realidad en uno mismo es negar lo que significa ser un auténtico ser humano.
Las personas y las organizaciones actúan por interés propio. Les interesa su propia eficacia y éxito. Es el interés propio lo que impulsa la ambición de sobresalir en los negocios o en los deportes, de alcanzar los mas altos objetivos, y de ser considerado como un éxito por los compañeros. Es en realidad una motivación mas fuerte que el dinero que a uno le pagan, por sobresalir de un empleo.
Lo que le da mala fama al interés propio son las personas y organizaciones que tienen la compulsión de sobresalir, sin que les importe a quién están hiriendo, qué deban hacer para alcanzar sus objetivos. Cuando el interés propio ya no es guiado por un interés de que los demás sean eficaces, entonces se convierte en egoísmo y su poder se vuelve destructivo.
Lo mismo puede decirse del orgullo. Una cierta medida de orgullo propio, de respeto por uno mismo, es necesaria para proveer la motivación que uno necesita para hacerse valer. Nadie aprecia a una persona que no tenga sentido alguno de su propia dignidad intrínseca. Pero cuando el respeto propio se centra en uno mismo, llevándolo a desarrollar una opinión demasiado elevada de uno mismo y fuera de proporción con la realidad, el orgullo se vuelve detestable. Se vuelve detestable, no porque el orgullo sea malo, sino porque el egoísmo sí lo es.
Un secreto de la organización comunitaria eficaz consiste en motivar a la gente y organizaciones de una comunidad a descubrir que el servir a los intereses de cada organización va en servicio de los intereses de la comunidad. En otras palabras uno puede tener mas eficacia en hacer exitosa su organización si coopera con el mejoramiento de la vida entera de la comunidad, que si se pone a buscar exclusivamente el bien de su propia organización.
He ahí el reto de los operadores de telecentros, mas que buscar el reconocimiento y/o orgullo desmesurado por hacer algo bien hecho, sea el bien de la comunidad y el respeto por ésta, encontrando el orgullo y el respeto de cada uno entre tantas otras cosas, sacando adelante a los que no tienen o no sienten el valor dentro de esta sociedad que avanza, lamentablemente, dejando atrás a quienes no tuvieron el conocimiento o las herramientas para avanzar en conjunto.




Muy buena reflexión !!
ResponderEliminarCiertamente el orgullo y la ambición no son buenas ni malas. Depende de la persona que las tenga si tiene un respeto por si misma y los demás. Con la ayuda de estos sentimientos podrá progresar y probablemente hacer progresar a sus pares. En cambio el orgullo y la ambición en una persona egoísta trae terribles consecuencia como todos hemos visto...
Por eso a ser ambiciosos en alcanzar el bien para nosotros y nuestro prójimo y a ser orgullosos de nuestros logros en comunidad !!!
Marco Zúñiga
Telecentro Nueva Esperanza, Macul
Resulta también importante explorar en los mecanismos para distribuir el liderazgo. El mejor líder es quién es capaz de levantar liderazgos en su comunidad. El peor líder es aquel que hace que todo depende de él, acción que claramente es insustentable.
ResponderEliminarLa reflexión permanente y compartida respecto a las prácticas, permiten abrir nuevos escenarios, mejorando los existentes y levantando nuevos desafíos. Eso solo se puede hacer presentando ideas, análisis y compartiéndolos en una red y ustedes eso ya lo han comprendido.
Es importante reconcer los proceso propios: hace un año ustedes eran unos prefectos desconocidos y gran parte de ,lo que han logrado es porque han generado lazos y han establecido un piso básico de convicciones que les permite ir por más, aun cuando sean diferentes en su origen, mirada política o religiosa. Sean siempre capaces de distinguir aquellos que los une por sobre aquello que los separa y avanzarán cada vez más rápido y mejor.